[Fecha: desconocida]
Con una relación mucho más consolidada respecto a aquella vorágine inicial en la que se habían conocido, Helena y Marla decidieron dar el paso de vivir juntas y compraron la Casa Rosácea, una mansión a las afueras del pueblo donde vivían.
[...]
Por si eso fuera poco, tres meses después de empezar a vivir juntas Helena decidió que necesitaban contratar un mayordomo y personal de limpieza, porque la casa era demasiado grande y ellas tenían otros asuntos que atender.